domingo, 31 de mayo de 2009

Invasiones francesas

Antes de la crisis éramos los otros inmigrantes y yo. Hacíamos mercado en silencio. Sin aspavientos. Las góndolas eran todas nuestras. Dado su carácter de mer-ca-dos, y no de hi-per-mer-ca-dos, uno va a lo que va. Sin tentaciones. Sin sección de ropa para niños. Sin electrodomésticos. Sin cosméticos. Sin promociones engañosas. Solo comida. Tienen una característica: la cadena tiene su propia no-marca la que comparten el 90% de los productos, así, al no pagar los costos absurdos de mercadeo y publicidad, son muchísimo más baratas. Y no lo digo sin conocimiento de causa: angustiada de pagar semanalmente más de 180 euros por lo básico, hice mi lista de mercado en Excel, metí todo lo que compro y comparé. La diferencia era de 50 euros semanales. No había nada más que discutir.

Pero llegó la crisis y con ella las invasiones francesas. Señoras que empezaron a comprar con los otros, o sea, con nosotros los inmigrantes. Lo hacen de forma vergonzante. A veces las escucho confesar lo terrible que es comer cosas que no son de marca. Otras confiesan que hacían mercado sin mirar los precios. Me miran aterradas cómo cojo feliz todas las cajitas de un euro: tomates, fresas, papas, champignones… Una mujer anciana me coge el brazo suavemente:

- Madame, esas fresas vienen de España y allá usan pesticidas…
Yo las miro por debajo y efectivamente vienen de España. Me da curiosidad y descubro que más del 60% de lo que compro no es francés… España, Alemania, Italia, Filipinas… Le muestro a mi esposo y él me dice sin sorpresa:

- El secreto para que algo sea barato, es que no sea francés.

Llego a pagar. Una mujer pregunta a la cajera si se ha sentido la crisis.

- Si claro, antes nos tocaba cargar el almacén dos veces al día y ahora nos toca cargarlo 4 veces y los sábados hasta 6 veces. Ahora a la gente le “toca” comprar aquí.

Afortunadamente en la prehistoria de mi vida, aprendí a hacer mercado en la plaza, en hipermercado o en la tienda de la esquina. También, que mirar el precio no es sinónimo de pobreza sino de sentido común. Y sin falsa modestia confieso que en la casa de mi mamá y ahora en la mía siempre se ha comido balanceado y delicioso.
-----
En la fotografía se observa un merengón realizado en su totalidad con productos de la Plaza del 7 de Agosto. Los merengues están rellenos de guanabana fresca y sobre ellos cae crema de leche batida. Los loritos son comprados en un almacén ubicado en la misma plaza, que se especializa en desechables y decoración para fiestas.

Limonada

Mueble negro. Esquina rota. Puertas de vidrio. Diseño de los 80`s. La primera esposa de mi esposo sabía que no te quería en la repartición. A ella tampoco le gustabas. No sales con nada de este cuarto. El Nintendo que albergas se llena de polvo desde que llegó la Wii. Estas lleno de películas en formato Betamax, que no tenemos forma de ver y que además pasan a cada rato por televisión. Por eso me llevé a mi esposo a Ikea y compré una cómoda que al menos es del mismo color de los otros muebles. Por mí, te botaba a la basura. Ahora, en este instante. Pero acompañaste a mi esposo en su juventud. Eres el recuerdo de su vida de soltero. Albergabas el Betamax y las películas inconfesables. El te mira y no te quiere botar. Y te puso acá en el corredor. Esta es tu segunda y última oportunidad. Adiós las puertas horrendas. Pegante a la esquina rota. Bienvenidos los juguetes y los libros del bebé. Mañana te pongo algunas calcomanías o algo me inventaré para disimular ese bisel dorado del demonio. Espero que te veas mejor. En fin… Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada.

viernes, 22 de mayo de 2009

Dos dias en Paris

Tío Roberto,

Me pides una crónica de nuestros dos días en Paris. Fuimos acogidos amorosa y generosamente por mí amiga Teresa y su esposo Philipe. Ella es una mujer inteligente que se inventó su vida. Yo vivo orgullosa de ella porque siendo colombiana, consiguió un trabajo en su profesión y es una persona exitosa. Su esposo es un amor. Muy francés. Muy dulce con el bebé, se ha ganado el título honorífico de tío. Ellos viven en la parte más moderna de Paris donde quedan las oficinas y, me imagino yo, las multinacionales. Me llevaron a comer sushi. ¡Qué felicidad! Hicimos el paseo en barco por el Sena. Hacía frio y lloviznaba, pero pasamos delicioso. El paseo vale la pena. Luego me acompañaron 5 minutos a uno de mis sitios favoritos: la librería del museo George Pompidou. Compré dos pendejadas. Por la noche preparamos un pescado con plátanos al horno. Al otro día fuimos a conocer el Arco de la Defensa… un sitio que parece sacado del futuro. Bueno tal vez los que habitan allí ya están en el futuro. Tomé muchas fotos, pero el clima no fue benévolo y teníamos miedo por el bebé.

Dicen que para conocer el Louvre necesitas 3 meses y medio de día y de noche, para ver por 3 segundos todas las piezas de todas las colecciones. Yo creo que con esta ciudad pasa igual… Necesitas toda una vida para ver los miles de cosas que hay para ver. Por eso yo me dedico solo a sentir que estoy en Paris. Es la cuarta vez que voy y sigo pensando que me gustaría conocerla.
Si bien disfruté mucho de la multitud, del ruido, de la sensación de estar en “la gran ciudad”, me impactaron las hordas de pandillas. Muchachos muy jóvenes, agrupados por razas y orígenes, vestidos y peinados igual. Hablando duro. Marcando su territorio. Debe ser difícil ser pobre y crecer en una de las ciudades más caras del mundo. (2 tazas de té, una de café y una cerveza a presión: 18 euros / $55.000).

Me di gusto también montando en metro. Ahora que soy un inmigrante me gusta estar rodeada de otros inmigrantes. Nadie habla, todos están serios, o tristes, no sé… Nadie te mira, a nadie le importas, es una extraña comunidad en la que nadie pretende ser mejor que tú.

El bebé estuvo muy juicioso, a pesar de que no era un paseo para él. Mi esposo estuvo adorable a pesar de que Paris le parece una ciudad insoportable. Yo estuve dichosa, con una ventaja adicional: volví feliz a la casa. A pesar de haber sido una “niña de la gran ciudad”, he aprendido a disfrutar de la vida simple de este pueblo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Trenes

La máxima ilusión era ir a Cartagena en avión. Sueño de cada año de infancia y más tarde de juventud que se esfumaba con los precios de los pasajes. Lo hicimos algunas veces. La pasamos delicioso. Cuando no lo lográbamos alguien comentaba: “Lástima que en Colombia no haya trenes como en Europa…” Y ahí comenzaban las historias de viajes extraordinarios en tren. Yo me acostaba pensando cómo sería la vida si por ejemplo uno pudiera ir en Semana Santa al Amazonas y a mitad de año al Cabo de la Vela. Que había unas estaciones lindas. Que sacábamos la cabeza por las ventanas del vagón. Que antes de los 20 años ya habría conocido el Océano Pacífico. Eso nunca pasó. Nadie se puso en la tarea de hacer trenes que atravesaran los Andes. No conozco ni los Llanos, ni el Pacífico, ni el Amazonas.

La semana pasada mi esposo nos llevó a Paris en tren. Cargados como caracoles, fuimos a visitar a su hermano y a mi amiga Teresa. Para dormir al bebé durante el trayecto, le cantaba al oído: “Trencito cañero, que rueda por las calles, trencito de mi valle, que lindo eres tú.”

- ¿Es una canción colombiana?
- Sí mi amor.
- Pero en Colombia no hay trenes…
- Sí, si hay, pero no son como este…
- Lástima, debería haber…

Niños ricos que viajan

Niña rica 1. Sentada frente a mí, había en el tren una muchacha de unos 18 años. Era norteamericana y viajaba con sus padres y una tía. Estaba conectada a un Ipod, comiendo chicle y haciendo mala cara. 4 horas de mala cara.

- ¿Casinos? ¡Casinos los de Las Vegas! ¿Playas? ¡Playas las de Miami!

Entender lo que decía me hizo arrepentirme de las horas que invertí aprendiendo inglés. Sus padres sometidos a sus deseos, trataban de convencerla de que no era tan malo pasar vacaciones en Francia, que la Costa Azul era bonita, que era romántico viajar en tren, que ahora podría comprar todo lo que quisiera en Paris… y la muchacha solo hacía mala cara. Le molestaba todo lo que no era como Estados Unidos, que en Europa todo era viejo, que en su país todo era más grande, más nuevo, más rápido. Extraña enfermedad: Solo podía ver lo que Europa no era.

Niños ricos 2. Hace unos años visité El Vaticano en una excursión donde había con un grupo de Cubanos de Miami. Pegados a una cámara de video no veían nada y por el contrario filmaban el momento en que el Chico, había metido el pie en un charco. Cuando llegamos a la Capilla Sixtina, el Zarco, preguntó con un ojo cerrado y el otro en el lente:

- Ajá, ¿Y aquí que hay pa’ ver?

Yo que estaba cansada de oír chistes malos y bromas de mal gusto, subí mi dedo índice derecho y señalé hacía arriba.

- Ajá chévere, ¿y tú sabes qué es?
- No, ni idea.

Había esperado toda mi vida para ver la Capilla Sixtina y lo último que quería era perder mi tiempo. 5 minutos de explicación no podían borrar 20 años de exceso de comida chatarra y de reality shows.

Niños ricos 3. Un amigo que quise mucho y que ha tenido serios problemas para salir del closet, me contaba que cuando era joven sus papás lo mandaban a él y a su hermano de vacaciones a aprender idiomas. Por su “problema” y también por su timidez exacerbada, iba a todas las clases y se quedaba estudiando por las noches, mientras su hermano esquiaba, paseaba y conquistaba a todas las niñas dispuestas a portarse mal. A la fecha él hablaba 6 idiomas incluido el japonés. Su hermano vivía aún en la casa de sus papas, tratando de reponerse del tercer divorcio.

Aclaración: En términos generales me había gustado ser una niña rica. Pero en términos prácticos, qué bueno no haberlo sido.

sábado, 9 de mayo de 2009

Colegio

- Hola mija, ¿Qué el bebé está cumpliendo un año?
- Si tía, gracias por llamar.
- Ah si mija, dile que feliz cumpleaños. Pero es que yo me quedé pensando en otra cosa cuando tu mamá me contó.
- ¿En qué tía?
- ¿En qué colegio vas a meter al niño? Te toca empezar a pensar en eso, en conseguir lo del bono, las entrevistas... Acá hay colegios en los que debes inscribir al niño al nacer...
- Pues cuando tenga la edad, lo pondremos en el colegio más cercano a la casa.
- ¿Mija, es que la situación de ustedes es así de terrible? Yo no sabía…
- No tía, es que acá la educación es pública y gratuita. Se acostumbra a que el niño vaya al colegio de su barrio. Eso me parece buenísimo así no le toca pegarse esas madrugadas infames que les tocan a los pobres niños que estudian a las afueras de Bogotá.
- Pero me parece de quinta mija, ¿Qué va a decir el pobre chino cuando le pregunten en que colegio estudia? No, en el de mi barrio… ¿Y es que no hay colegios privados?
- Si tía, pero no vale la pena. Además le dan los cuadernos, los libros y en algunas zonas hasta computador personal cuando ya son grandecitos. Son unos colegios bonitos, sin lujos pero con todo lo necesario. A mí me parece genial.
- ¿Les dan los cuadernos?
- Si tía, claro que no son los cuadernos carísimos que se usan en Colombia, con viejas en bola en la carátula. Son sencillos, económicos. Los profesores hacen que los niños, reconten y peguen fotocopias de cada tema. Tienen un método muy bonito por lo simple. Sin pretenciones.
- ¿Si mija, pero y si quiere ir a la universidad, si lo recibirán por haber ido a un colegio público…?
- Tía es que en Francia eso no es un estigma como en Colombia. Es lo normal. Claro que lo reciben.
- Increíble mija. Si vieras que a las hijas de Pedro el conductor, estudian en un colegio privado, pero allá en el barrio de ellos. Estan en el mismo curso y en el mismo salón, y no las dejaron presentar los exámenes porque compartían los libros. Que hasta que no compraran un juego de libros para cada una, nada.
- ¿Y qué hicieron?
- No mija, no sé, creo que fue a hablar al colegio…
- ¿Y no le ayudaste? ¿No pusieron la queja?
- ¿Pues sabes que no se me ocurrió?

Pregunta

La Fnac. Sábado 4:30 pm. Sección de música, películas y multimedia. Almacén lleno. Quería comprar un DVD para hacer aeróbicos en la casa. Me acerco al señor de la sección de información y empiezo a describir lo que quiero. Simultáneamente, el bebé empieza a gritar. Y a gritar. Y a gritar. El señor, se pone en dedo índice en la boca, mientras nos escucha, reflexiona y luego pregunta:

- Señora, su hijo no ha cantado nunca con AC-DC?

Gracias por venir

Esta semana cumples un año. Qué felicidad. Te compramos un triciclo rojo y un acction man de bombero. El triciclo es para llevarte al parque: tiene cinturón de seguridad y una palanca para que yo te empuje. Además tiene un toldito para que no te me quemes con el sol. El muñeco te lo compramos porque hace unos días te robaste una muñeca de tu hermana y te encanta. Vamos a hacerte una fiesta en la guardería. La abuelita nos trajo todo lo necesario. Yo me levanto todos los días pensando en qué te voy a poner, en qué me falta comprar. Estoy loca de feliz. Quería hacerte un ponqué, pero en la guardería está prohibido que los niños coman cosas que no sean de marca, compradas en supermercado y con fecha de vencimiento. A mí no me importa, yo me adapto a las reglas, aunque no dejan de divertirme. De un restaurante mexicano te llegó una tarjeta para reclamar un regalo, era un walkman, y aunque nos dijeron que estabas un poco chiquito para él, tu papá se las ingenió para oírlo contigo y bailar. Yo le mandé una tarjeta de invitación a tu fiesta a toda la gente que nos quiere. Te han mandado felicitaciones, besos y abrazos. Yo te doy las gracias por venir mi chiquitico, la hemos pasado delicioso.

sábado, 2 de mayo de 2009

Camello

Esta semana los niños de mi esposo se quedaron con nosotros. Mi suegra aprovechó para venir. Y como de costumbre la casa de 3 se volvió casa de 6, y a veces de 7 porque mis sobrinos se turnaban para quedarse a dormir con sus primos. Yo tengo que hacer rendir los mismos 150 euros semanales de mercado entre 6-7 comensales entre adultos mayores exigentes y niños consentidos. Acá los niños tienen un montón de vacaciones de ese estilo y como dice mi esposo: Yo nunca te oculté que tenía dos niños… y una mamá, unos sobrinos, unos hermanos… etc. No he parado de cocinar, de recoger, de limpiar, se tratar de que los niños no se maten… Para colmo, los esposos franceses amantes de hacer Pic Nic, están convencidos de que dicho evento no tienen ninguna preparación y que es delicioso… Yo me siento como una nómada atravesando el desierto… no, la verdad me siento como el camello de la familia de los nómadas, que carga la comida, las toallas, los juguetes, los parasoles, el bebé y todas las cosas que los niños dejan botadas por ahí… Si uno sobrevive, dura dos días lavando tupperware, volviendo a poner todo en su sitio y con el dolor de espalda típico de tanta “diversión”. A la situación se le sumó que no tuve ni teléfono, ni Internet, gracias a esos paquetes ultra tecnológicos que cuando se dañan lo dejan a uno “en la inmunda” como dirían mis amigos bogotanos.

A alguien se le ocurrió comentar que qué bueno para mí, una semana acompañada, que así no me sentiría tan sola. ¡Y yo pensaba que lo único que quería era estar sola! ¡Sentada con mi chino en el tapete de la sala comiendo galletas y viendo televisión! No es que no quiera a la familia de mi esposo, pero es que las visitas no son en pequeñas dosis, -como deben ser las visitas- son lo más cercano a las Invasiones Bárbaras. Ahora sé cómo se sentían los egipcios durante las 7 plagas.

Amigas solteras, amigas que dicen “No importa, así sea del mercado del usado (divorciado y con hijos)” . Amigas que confiesan: “Yo lo quiero así no tenga plata y sea calvo”. Amigas que juran: “Si él es súper buen papá, a cada niño le tiene una mamá y no tiene problema en tener un quinto niño conmigo”. Amigas que se angustian: “! Es que el reloj biológico lo siento aquí, mira, aquí!”… Amigas queridas, ilusas, ingenuas…Amigas que buscan como locas un extranjero que las saque del país… Amigas… Salgan este fin de semana con las dos únicas verdaderas aliadas de una mujer: Visa y Master Card. Dense gusto, coman, paseen, duerman hasta tarde, reactiven la economía comprando todo eso que las haga felices. El alma gemela llega porque llega. Y no llega sola.

Mariah

El tipo me hizo uno de los cumplidos más oportunos, inteligentes y seductores mientras sonaba una canción de Mariah Carey. Si bien sabía que no lo volvería a ver, al otro día fui y compre el álbum para oír una y mil veces la canción y no olvidar un momento tan mágico como excepcional.

Hace dos semanas en una de las revistas de chismes que me regala mi cuñada después de leerlas, había un artículo que mostraba la nueva casa de Mariah Carey y su esposo. 90 millones de euros. 90 millones de mal gusto, de paredes doradas, de rococó mezclado con barroco al lado de una televisión enorme de pantalla plana… El piso del closet que es tan grande como 3 habitaciones normales, tiene pequeños baldosines en oro y mármol. Miles de espejos para ver desde todos los ángulos lo que la cirugía, la dieta y los entrenadores personales pueden hacer por una mujer. ¿Crisis? ¿Hambre en el mundo? ¿Desempleo? Nada. No hay el más mínimo pudor y por el contrario se hace una apología a la ostentación.

Y yo que compré el CD original. Me debió costar entre $35.000 y $45.000 y sólo me gustaba una canción de las doce.

Hace unos meses se está tramitando en Francia una ley para castigar a los que descargan música por Internet de forma ilegal. Si lo cogen, le mandan un mail. Si lo vuelve a hacer, le mandan una carta. Y si reincide le cortan el servicio de Internet. Y yo me pregunto si vale la pena que Mariah Carey se gane un dólar más. Si no se puede tramitar una ley contra la ostentación. Si tiene alguna presentación que castiguen a una niña de 14 años a la que le faltan $45.000 para el CD de Enrique Iglesias, y no la vanidad, la gula, la horrible manía de mostrar lo que se tiene y decir cuánto costó. Y más grave aún el uso ridículo e irresponsable del dinero en un mundo con hambre. No es que le haga propaganda al comunismo, finalmente tengo la culpa también: ¡Yo compré un CD original de Mariah Carey!, - lo hice por razones equivocadas -. Pero la verdad, no tengo ningún remordimiento de descargar la música de aquellos que se ufanan de su riqueza. Que si por mi culpa Michael Jackson no se puede comprar otra chaqueta de señora, o que a Mariah Carey no le alcanza para el celular forrado en diamantes, o que Britney Spears no tuvo sino para 24 pares de chanclas este verano, lo siento, no me importa, no es algo que me desvele.

Batucada

Tu papá y yo te llevamos a la Feria Agrícola de Brignoles porque había una granja donde los niños podían ver de cerca los animales. Estuviste feliz. Mientras almorzábamos, los músicos de la mesa de al lado te alzaron, te cantaron y te dejaron jugar con sus bigotes enormes. Tu papá te mostró gallina por gallina, oveja por oveja y te hizo su versión de la voz de cada animal. Te reías mucho. Abrías la boca asombrado y señalabas. Yo te tomaba fotos. De pronto apareció una Batucada Brasilera: 4 músicos con tambores enormes y 4 garotas semidesnudas que bailaban al lado de los pobres franceses que no entendían que pasaba. Yo bailaba feliz y terminé de amiga de las garotas que me posaron para las fotos. Tu papá dichoso persiguió la Batucada y le hizo un video. Era el único esposo que tenía permiso de la esposa de mirar. ¿Tú te imaginas la emoción? En este silencio, en esta limpieza, en este mundo sin ritmos primitivos y sin estridencias… ¡Me sentí tan contenta! No podía entender cómo era la única que no se aguantaba las ganas de bailar. Con el tiempo vas a aprender que no es que todos seamos iguales, es que todos somos distintos, únicos. Cada quien es un universo, una interpretación, una verdad… y que solo eres feliz y vives en paz cuando puedes querer a los otros aunque no sean como tú.

viernes, 24 de abril de 2009

¿Cuál es su presupuesto?

El carro de mi esposo es el que tenían los Beberly Ricos, pero cuando eran pobres. Lo compró por Internet y no tiene una sola lata sin golpe. Debo confesar que tiene un súper motor y que nos ha llevado a todas partes, eso sí, antes de salir de noche, hay que darle un golpecito en las luces para que enciendan. La policía me ha parado dos veces por conducir en autopistas de 130 kms con las luces apagadas.

Después de ahorrar varios meses, de horas y horas de conversación, de mostrarle los beneficios de tener dos carros, de hacer miles de comparativos en las páginas de internet, logré que me acompañara a un concesionario, para mirar que podríamos comprar.

- Es el mejor momento – me dijo en buena onda – Con la prima de Sarcozi de 1.000 euros, con la prima ecológica, con las promociones, en general con la crisis del sector automotriz, es una buena idea, vamos mi amor…

La calle que daba al concesionario estaba en obra y debimos caminar para llegar. No estábamos muy bien vestidos, mi esposo tenía una camiseta que dice Colombia y que está un poquito motosa. Yo estaba medio despelucada y el bébe me había untado una compota, sentí miedo, pero no, ese era nuestro día.

Entramos humildemente a los usados. Un vendedor con una chaqueta de una marca de automóviles nos mira a lo lejos con desprecio… Finalmente encontramos algo cercano a nuestro presupuesto, un vendedor árabe se acerca, nos saluda, es casi amable, nos contesta las preguntas y nos da la tarjeta, yo estoy enamorada del carrito equivalente a mis ahorros… Salimos.

- ¿Mi amor?
- ¿Si?
- ¿Podemos preguntar en los nuevos cuánto vale el más sencillo?
- Claro mi amor.

Entramos. Una mujer rubia, enorme, nos saluda después de escanearnos con la mirada.

- Queremos saber cuál es el precio del C1.
- ¿Cuál es su presupuesto?
- Pues la verdad queremos saber en cuanto queda el C1 con todas las primas y las promociones.
- ¿Cuál es su presupuesto? Yo no quiero hacerlos perder su tiempo, es posible que su presupuesto se ajuste más a un vehículo de ocasión.
- ¿Nos puede decir por favor, en cuanto queda el C1 con las primas? – digo subiendo un poquito la voz.

Se sienta en su escritorio, saca una calculadora, una libreta y nos dice el precio con desprecio. Nos faltan 2.000 euros. Con un poquito de esfuerzo podríamos comprarlo. Pero la vendedora alza la mirada y sin preguntar, nos invita de forma corporativa a la sección de usados.

Yo me paro, agarro mi bebe, mi marido, mi chaqueta untada de compota y salgo. La publicidad de esta marca sale cada 25 minutos por televisión. De mi casa al concesionario hay 5 vallas. El gobierno francés ha invertido millones en la prima, para que no se acaben las compañías de automóviles francesas y no queden miles de personas sin empelo. El ministerio de medio ambiente se inventó la prima ecológica para que no haya carros contaminantes (como el mío) en funcionamiento.

Yo tengo una solución mejor. Manden a todos los vendedores de todos los concesionarios lejos, de vacaciones, a un safari en África, a limpiar las playas contaminadas en Australia, a medir la Muralla China y pongan a vender a los mecánicos, a los celadores, a la señora de los tintos, a las niñas que perdieron el año, a los viejitos del ancianato… a todos lo que no hayan trabajando nunca en un concesionario, a esos que pueden ver a la persona a pesar de la camiseta motosa.

Mi esposo me acaricia la cabeza y me da la mano mientras caminamos hasta el carro. Me subo y vuelvo a la casa cantando la canción de los Beberly Ricos.

Oportunidad

En el cambiador de un almacén de ropa, me encuentro a un hombre mayor torsi-desnudo, con la expresión de sentirse enfermo, cansado, al que su esposa ayuda a medirse alguna ropa para el verano. Ella trata de convencerlo de subir el ánimo. Con esfuerzo le sube los brazos, le mete las camisas, le apunta los botones, él solo esta triste y desanimado.

El muchacho que atiende los cambiadores se acerca y empieza a ayudarle a la señora física y moralmente. Le explica al señor la tendencia de la moda para el verano, que la camisa es en algodón, que esa camiseta blanca se le ve muy bien con el pantalón caqui.

Yo los escucho mientras me mido una falda. El señor se anima y escoge algo. La mujer agradecida, termina de vestir a su esposo y le da una palmada en la espalda al muchacho.

Pienso en todos mis amores. Se me encoge el corazón y me saca una lágrima. A veces la humanidad merece una segunda oportunidad.

Berlín

- Mija, hace rato que no me llamas, estabas perdida…
- No tía es que he estado embolatada…
- Y eso mija, ¿qué has hecho de raro?
- No tía pues criar al bebe, atender a mi marido, hacer oficio, hacer mercado. Ayer hice torta de zanahoria y ensayé un suavizante que me regalaron en el mercado. Encontré un sitio buenísimo para vender la ropa usada y nos hemos dedicado a oír música en un equipo de sonido que “El Francés” se encontró en la basura.
- Pero no te quejes que no es lo mismo hacer oficio acá que hacer oficio allá…
- ¿Y tú cómo sabes si nunca has hecho oficio?
- Yo te llamo a contarte un chisme …
- ¿De verdad? Tan linda tía cuenta…
- Interesada. Pues imagínate que Julis se consiguió un novio alemán. Estamos encantados.
- ¿Y donde lo conoció?
- En un bar en la Zona T. Que disque la abordó y le dijo que era divina…
- Si él lo dice…
- Tu sí que eres aguafiestas, además esa pobre con 28 años ya está quedada.
- Nooo tía debería estar pasándola bueno antes de que le llegue el “alma gemela” y el “hasta que el oficio los separe”… ¿Y “El Alemán” que hace?
- Dice que trabaja en la construcción…
- Ah un obrero…
- ¡No, por Dios! Tu si estas imposible hoy, puede ser un arquitecto, el dueño de una constructora, es alemán, como Marlene Dietrich, como Ludwig van Beethoven, como Friedrich Nietzsche…
- Como Joseph Brecht…
- ¿Y ese quién es mija?
- Un señor súper querido que maneja un camión de la basura en Stuttgart, estuvo de vacaciones en mi pueblito el verano pasado…
- Mira, si sigues con esos comentarios, te cuelgo…
- Pero tía, no por ser alemán, es millonario, profesional, culto, buena persona, buen papá, amigo del medio ambiente, “gente divinamente de toda la vida”… Lo que trato de decirte es que procuren mirar más allá del pasaporte y la posibilidad de pasar vacaciones en Berlín.
- Me parece una actitud muy egoísta de tu parte… Imagínate las posibilidades que se le abren a la Julis, un marido europeo, ganando en euros, la posibilidad de dejar el país… ¡Es una lotería!
- Tía en Europa también hay sádicos, degenerados, malos esposos… y el plus no es “ganar en euros”, es cuantos euros gana, y dejar el país… eso es duro tía… dímelo a mi… Conocí una colombiana en Marseille que encontró a un francés por Internet, se casaron y al mes el tipo se fue de viaje de trabajo y la dejó encerada en la casa sin calefacción, sin comida, como un animal… la tuvieron que salvar los bomberos.
- Pero mira a ti como te salió de querido tu marido…
- Si tía pero si mi marido tuviera el mismo puesto, el mismo sueldo y fuera colombiano, no te parecería tan querido…
- Ya me dejaste preocupada, y yo con las ganas que tenía de conocer Berlín… oye y de verdad que el Muro de Berlín lo tumbaron?
- Si tía, hace ya varios años…
- Increíble mija, lo que es el vandalismo…
- Si tía, increíble.

martes, 14 de abril de 2009

Crisis

Tío Roberto,

Me preguntas como se vive la crisis en Francia. Yo vivo en un pueblito muy lindo al borde del mar, lujoso como todos los veraneaderos de la Costa Azul y habitado por viejitos neuróticos que conducen unos carros muy bonitos. También están los árabes que a vuelo de pájaro son el 40% de la población. Pero de ellos no se habla. Cómo decírtelo, acá todo sigue igual de aburrido. No pasa nada. No se mueve nada. Un día hubo una huelga en toda Francia y mientras en otras ciudades se tiraban piedra y se daban bolillo, acá los 20 huelguistas conversaban con los gendarmes y estaban de acuerdo en casi todos los puntos. Yo no he visto la crisis en vivo. La veo por televisión. Más de un programa al día sobre el tema. En todos los noticieros alguna referencia. Mucha publicidad del sector automotriz acerca de la prima de 1.000 euros que da el Estado a los que compran un carro nuevo. Mucho pánico. Crónicas de cómo el dinero no le alcanza a la gente para vivir a pesar de los subsidios. Yo me siento atrapada en una guerra sicológica que pretende convencerme de que todo está mal. Pero salgo al mercado y está lleno. Hay muchas promociones y tengo la sensación de que la crisis ha generado que haya presión para que los precios bajen a un valor más justo para las partes. Pero puede ser mi percepción romántica de la realidad. Hay presión de algunos sectores por abrir el Comercio en domingo, pero la Izquierda no está de acuerdo en reducir el descanso de los trabajadores. La calidad del servicio en general no mejora, sigue sin importarles mucho que compres o no. Le redujeron el TVA (IVA) a los restaurantes, pero no se refleja de forma contundente en el costo final. Hay un grupo que me divierte mucho que para protestar por el bajo poder adquisitivo, va a los hipermercados y hacen picnic, invitan a la gente a comerse lo que lleva en el carrito sin pagarlo. Abren los empaques, comen, comparten. No desperdician. Son pacíficos y la policía los saca fácilmente. Mi corazón hippie los acompaña. Peace and Love hermanos. Quisiera tener algo interesante para contarte, pero es posible que yo también este en crisis.

Copialina de recuerdos

Esta semana empezaste a gatear. Coordinación perfecta de manos y pies, colita levantada, sonrisa… Tienes un montón de golpecitos en todas partes porque te pegas contra todo: la mesa, la silla, la puerta, voy a tener que forrar la casa en espuma. Como un bólido atraviesas el corredor. Estas feliz, gritas, muerdes, aruñas, te echas el arroz por la cabeza, metes los dedos entre la compota, botas los juguetes, te emocionas, inundas el baño chapoteando entre la tina, todas tus piyamas están manchadas, estas feliz con tus tenis nuevos y pasas hasta 20 minutos paradito agarrado de la baranda del corral… y a las siete de la noche te quedas fundido en tu camita. Tengo miles de recuerdos que no quiero perder: El día que te llevamos a la piscina por primera vez no le tuviste miedo al agua y la pasaste delicioso. La abuelita te trajo un camión lleno de colores y de luces y subiste los brazos con una emoción contagiosa. Tu papa te canta la Serpiente de tierra caliente y todos nos morimos de risa. Oyes la Sinfonía Inconclusa en la Mar de Piero y te quedas calladito y atento. Todo te gusta, todo te emociona, todo te llama la atención, tienes un carácter fuerte y a veces nos enloqueces, pero sobre todo nos haces muy felices. Nos acostamos exhaustos, y nos gustaría dormir hasta las 8, pero nos encanta oír cuando nos llamas cada mañana a las 6.

Conversación inconfesable

- Magistral su santidad, pocos periplos tan exitosos como este…
- Me alaga Cardenal… ¿Alguna novedad?
- No su santidad, solo cientos de invitaciones de gobiernos que comparten su propuesta…
- Prográmelos en la agenda Cardenal…
- Incluso algunos han comentado que es el mejor proyecto de limpieza social de la historia, sin inversión, sin mercenarios, lo mandan felicitar… Adolf H. estaría muy orgulloso de usted.
- Se imagina usted Cardenal, que a la vuelta de unos años, no tengamos en nuestra iglesia, todos esos enfermos, todos esos homosexuales, todas esas mujeres de razas tan singulares… Un periodista me preguntaba si no temíamos que la propuesta generara la deserción de algunos los católicos… tuve que contenerme para no reventar de risa… es obvio que los que desertan no nos interesan, y mucho menos los que eliminaremos con nuestra idea.
- ¡Periodistas! Se creen tan astutos y son tan tristemente ingenuos…
- Al Cardenal Lippi le preocupa que nos acusen de incrementar la explosión demográfica…
- Siempre nos queda el Antiguo Testamento…”Creced y multiplicaos…”
- … y al Cardenal Sinistra le afana que nos acusen de promover una guerra biológica…
- ¡Claro que lo es! ¿Pero de qué pueden acusarnos? ¿Dónde están las armas, los químicos, los ejércitos, los campos de exterminio? Perdóneme por subir la voz Cardenal, es sólo que el tema me emociona.
- Algunas compañías farmacéuticas quieren reunirse con usted, tienen una propuesta que hacerle Su Santidad.
- Prográmelas en mi agenda privada y sea discreto Cardenal.
- Como usted diga Su Santidad, ahora lo dejo para que descanse.
- Si Cardenal, buenas noches, se acerca la Pascua y son muchas las almas que deben redimirse.
- Buenas noches.

***
- Mi amor, despiertate, tienes una pesadilla, estas sudando...
- Me soñé que el Papa le había dicho a la gente en el Africa que el condón no servía...
- No mi amor, tranquila, eso no va a pasar, tomate un vasito de agua y vuelvete a dormir...
- Qué pena haberte despertado...
- No te preocupes...

domingo, 29 de marzo de 2009

Señor Vuiton

Señor Vuiton:

Es su culpa. No persiga a todos aquellos que copian sus carteras y mucho menos a los que las compran. Hace dos meses vi un programa en que la policía francesa detenía en la frontera con Italia a quienes compraban las LV de juguete. Hoy dieron otro programa de los investigadores que se dedican a perseguir a aquellos que las venden por internet. Es su culpa señor Vuiton. Usted fue el que nos dijo que sin una de sus carteras, somos feos, miserables, poca cosa. Usted fue el que nos mostró cómo son de felices y de exitosos los que viajan con sus maletas. Es usted el que montó uno de los almacenes más lujosos del mundo donde un monedero equivale a 2000 salarios mínimos en cualquier país el Tercer Mundo. Usted no ha dicho cómo salen de buenas sus billeteras, no habló de la calidad de los materiales o del trabajo hecho a mano. Usted nos mostró cómo el mundo se divide en dos, los que tiene una LV y los que no. Y los que no, son el 99% de la población mundial. ¿No podemos acaso antojarnos? ¿No tenemos derecho a una de sus carteritas lobas con letricas de colores? ¿No es evidente que la LV de alguien que espera el bus no es original? ¿No puede esa persona sentirse linda y a la moda con la copia de algo que nunca podrá comprar? ¿Acaso no ha visto usted los cuartos de las niñas decorados con litografías baratas de las bailarinas de Degas? Todos sabemos que no son la pintura original, son sólo un símbolo de estatus… Como sus productos. Un estatus que usted y sus publicitas se inventaron para justificar la ridiculez de sus precios. Usted ya es millonario señor Vuiton. Y todos los millonarios del mundo compran sus maleticas. La televisión nos muestra día tras día cómo esos millonarios son más felices y mejores que nosotros. ¿Por qué no dejarnos disfrutar de la ilusión?

Ventajas competitivas

Hoy hizo calor, deliciosos 16 grados que nos dejaron salir en camiseta al parque a jugar con los niños. Quizás el sentir la cercanía de la primavera nos hace mejores personas. El señor de la panadería estuvo amable y comento conmigo las bondades del clima. El mesero del restaurante estuvo muy simpático y trajo pan adicional. Mi vecino me ayudó a subir el mercado. Un día sin abrigo, sin saco, sin bufanda, sin gorro… ¿yo salí a la calle con esta camiseta? 9 meses de embarazo, el postarto, el invierno, la neura, me hicieron olvidar de mis dos amadas ventajas competitivas.

G.I. Joe

Primer acto
Mi esposo juega en el computador, mientras subo 5 pisos las bolsas del mercado.
- Mi amor, ¿Me ayudas a subir lo que queda del mercado?
- Subir el mercado es buen ejercicio para ti mi amor…
- Mira, yo no me casé con un G.I. Joe, para ser yo la que suba el mercado. – Respondo molesta.
- ¿De verdad soy tu G.I. Joe? – pregunta mi esposo con un brillo en los ojos.
- Claro mi amorcito. – Respondo con voz fingida y acaramelada.
Segundo acto
Mi esposo sube el mercado, baja la basura e instala la alacena.