domingo, 7 de noviembre de 2010

Consuelo

Yo conocí al que hoy es mi esposo a los 30 años. Lo que quiere decir que entre los 20 y los 30 me dediqué a amargarme la vida entre relaciones insatisfactorias y el auto flagelo por ser soltera. Al mismo tiempo, para entretenerme, mientras finalmente alguien se casaba conmigo, fui a la universidad, trabajé, viajé, compre todos y cada uno de mis caprichos, rumbié, leí, conocí gente fantástica y fui a cine casi una vez por semana. Pero después del segundo trago ya estaba triste de no haber encontrado el amor de mi vida. Además me las ingeniaba para tener amores platónicos inalcanzables, con tan mala suerte que a veces me “paraban bolas” y yo salía corriendo.

A mi esposo lo conocí en extrañas circunstancias a tres meses de irse de Colombia para siempre. Y yo, amante del drama, sufría por ese amor imposible. Ajá. Este mes cumplimos 7 años de tan fatídico suceso, que nos trajo un niño al que adoramos, miles de recuerdos y aventuras, una economía restringida y un matrimonio normal. Y en este momento mis amigas solteras suspiran y dicen: ¡Nooo divinoooooo! Y mis amigas casadas: Ajá.

Ajá. Si las solteras supieran que las casadas se la pasan imaginándose la vida si se divorciaran, si no se hubieran casado, si el esposo se fuera de viaje un mes. Aunque fuera un mes. Cuando les cuento a mis amigas solteras que mi esposo se va de misión 3 meses, me consuelan. Mis amigas casadas me dicen: ¿En serio? Deli!!!!

Hace unos días mi esposo me dio la mano mientras se dormía, luego me dijo que aprovechaba que ese día lo estaba queriendo, porque últimamente había días que no lo quería. Yo me quedé pensando y le dije que últimamente había días que no me quería ni a mi misma. Que en el fondo de mi corazón lo quería siempre, pero que a veces sería más fácil no quererlo tanto.

Porque lo que se les olvida a las solteras, es que si hoy se levantan con ganas de irse de paseo, lo hacen, sin negociar, sin preguntar, con alguna amiga igual de desparchada. Cuando uno se casa y además tiene niños, tiene que inventar toda una logística para hacer eso que uno quiere y no cuando quiere, sino cuando puede.

Alguna vez por televisión mostraban un matrimonio gay entre dos mujeres y el pastor decía que uno no se enamoraba para toda la vida, que el amor era una decisión de cada día. Nada más cierto.

6 comentarios:

Scarlet O´Hara dijo...

esto lo podria haber escrito yo, cada palabra.
me hiciste sentir acompañada en una mañana triste, gracias.

maggie mae dijo...

Qué buena entrada!!

Marche dijo...

El amor es una decisión de cada día! totalmente cierto.

Y tienes razón, has explicado todo lo que siento y a veces no puedo expresar a mis amigas solteras, es difícil y a veces hasta exasperante el tener que negociar todo, si sales si comes algo o si mejor compras algo ayyy.

Pero al final no me puedo quejar tengo a mi lado a mi media mandarina =)

Lindo blog!

Anónimo dijo...

Hola querida amiga,
Ya te estamos extrañando, muy buena la forma que transmites tus pensamientos. No hay nada como hogar dulce hogar, no se compara con naaaaaada.

Colombia Regalos dijo...

Con el ojo aguado por que no me puedo sentir más identificada, le enviaré el post a mi marido (italiano) para que vea que no solo yo... no solo yo.. y a una amiga soltera que se lamenta de puro vicio.. un abrazo.

Jim dijo...

AJA! Nada mas cierto Angela, la descripcion mas perfecta de la vida despues de la solteria, despues de las libertades y del romanticismo. Es la vida que afortunadamente vivimos dia a dia las casadas y las solteras y las que se casan con sus suennos, pero que quisieramos saltarnos uno que otro dia de vez en cuando.