jueves, 31 de marzo de 2011

A cada Madona le llega su Lady Gaga.

Para poder ir al gimnasio contraté una niñera por horas. A la usanza francesa llame a una agencia que me mandaría el día y la hora indicados una muchacha con la formación necesaria para ocuparse de mi niño. O al menos eso me dijo la gerente. Martes 9 a.m. Sudadera y tenis. Casa ordenada. Teteros y galletas a la vista. Niño bañado y peinado de medio lado. Nos sentamos a esperar en el sofá. Alguien golpea. Al abrir la puerta aparece una muchacha de 20 años, 1.70 m, 45 kilos, vestida como un personaje de Manga - días mas tarde un amigo me explicaría que eso se llama "Harajuku style"-. Una sofisticada mezcla de accesorios negros, rosados y fucsias. Maquillaje de película de ciencia ficción. Cartera de Hello Kitty. Para no salirme del ambiente le pido al Ojo de Thundera que me ayude a ver mas allá de lo evidente como lo hacían los ThunderCarts. Salgo del shock y le hablo. Le doy instrucciones. Me oye. Alza a mi niño que al poder tocar los aretes de esqueleticos dice: Wow.

Salgo de la casa y me voy a sudar en una escaladora para exorcizar mis malos hábitos. En el gimnasio un televisor que debe llevar prendido los últimos 23 años está sintonizado en el canal de videos musicales. Lady Gaga. Born this way. Trato de digerirlo. No sé si me gusta, incluso no sé si lo entiendo a pesar de los años de semántica, semiótica y lingüística que vi en la universidad. No puedo dejar de verlo. Pienso en la pobre Madona, preocupada por no envejecer, por ser mas bonita que a los 20, por parecer la hermana de su hija. Los videos que en una época nos escandalizaban parecen los Canticuentos al lado de las "propuestas conceptuales" de Mademoiselle Gaga. Pobre Madona. Y pobre yo que debí verme al lado de la niñera como salida del video de Like a Virgin.

Vuelvo a la casa. Los encuentro felices jugando en el piso con el Señor Cara de Papa. Qué le vamos a hacer... Like a virgin ... Touched for the very first time... Like a virgin... When your heart beats ... Next to mine...

Jueves 9 a.m. Sudadera y tenis. Casa ordenada. Teteros y galletas a la vista. Niño bañado y peinado de medio lado. Nos sentamos a esperar en el sofá. 9:20 a.m. Alguien golpea. Al abrir la puerta aparece la niñera excusándose porque se le hizo tarde. Blue jean, camiseta blanca y saco motoso gris. Pelo mojado. Sin maquillaje. Aunque suene como su mamá es diez veces más bonita sin el "disfraz". Mi niño la abraza y le dice bonjour. Afortunadamente el no se complica la cabeza con Madonas, Gagas y Harajukus y sin esforzarse puede ver más allá de lo evidente.

1 comentario:

Susana dijo...

Hola! recién te estoy leyendo, me encantó tu post!