sábado, 2 de mayo de 2009

Mariah

El tipo me hizo uno de los cumplidos más oportunos, inteligentes y seductores mientras sonaba una canción de Mariah Carey. Si bien sabía que no lo volvería a ver, al otro día fui y compre el álbum para oír una y mil veces la canción y no olvidar un momento tan mágico como excepcional.

Hace dos semanas en una de las revistas de chismes que me regala mi cuñada después de leerlas, había un artículo que mostraba la nueva casa de Mariah Carey y su esposo. 90 millones de euros. 90 millones de mal gusto, de paredes doradas, de rococó mezclado con barroco al lado de una televisión enorme de pantalla plana… El piso del closet que es tan grande como 3 habitaciones normales, tiene pequeños baldosines en oro y mármol. Miles de espejos para ver desde todos los ángulos lo que la cirugía, la dieta y los entrenadores personales pueden hacer por una mujer. ¿Crisis? ¿Hambre en el mundo? ¿Desempleo? Nada. No hay el más mínimo pudor y por el contrario se hace una apología a la ostentación.

Y yo que compré el CD original. Me debió costar entre $35.000 y $45.000 y sólo me gustaba una canción de las doce.

Hace unos meses se está tramitando en Francia una ley para castigar a los que descargan música por Internet de forma ilegal. Si lo cogen, le mandan un mail. Si lo vuelve a hacer, le mandan una carta. Y si reincide le cortan el servicio de Internet. Y yo me pregunto si vale la pena que Mariah Carey se gane un dólar más. Si no se puede tramitar una ley contra la ostentación. Si tiene alguna presentación que castiguen a una niña de 14 años a la que le faltan $45.000 para el CD de Enrique Iglesias, y no la vanidad, la gula, la horrible manía de mostrar lo que se tiene y decir cuánto costó. Y más grave aún el uso ridículo e irresponsable del dinero en un mundo con hambre. No es que le haga propaganda al comunismo, finalmente tengo la culpa también: ¡Yo compré un CD original de Mariah Carey!, - lo hice por razones equivocadas -. Pero la verdad, no tengo ningún remordimiento de descargar la música de aquellos que se ufanan de su riqueza. Que si por mi culpa Michael Jackson no se puede comprar otra chaqueta de señora, o que a Mariah Carey no le alcanza para el celular forrado en diamantes, o que Britney Spears no tuvo sino para 24 pares de chanclas este verano, lo siento, no me importa, no es algo que me desvele.

1 comentario:

Santiago dijo...

Por favor remitirse al capítulo 709 de South Park.