sábado, 1 de agosto de 2009

Como tú

Fin de las vacaciones. 8 horas de viaje en carro en medio de autopistas que parecían parqueaderos. Tu amarrado a tu sillita de bebé, dormiste, jugaste, gritaste, tomaste tetero, te untaste el pelo de galleta… Bendito sea Mac Donalds que nos permitió paradas técnicas donde pudimos hacer pipi, cambiar pañales, comer helado y jugar en los espacios para niños. Es el único lugar de la tierra donde no es terrible tener chinos malcriados, llorones e hiperactivos. La comida es horrible pero ¿A quién le importa?

Durante la última hora del viaje tu papá y yo cantamos “Manamana Patipitipi” para calmar tus gritos desesperados. Al final te uniste a la parte del “Manamana” y te pareció cursi el patipitipi.

Llegamos. Estabas pegado a la silla del sudor. Yo subí contigo y nos metimos a la ducha en el término de la distancia. Qué delicia. Te envolví en tu toalla de sapito y prendí la luz de tu cuarto. Al mirar todos tus juguetes dijiste: ¡WOW!, y te pusiste feliz como si fuera la primera vez que los vieras. Como si todos fueran regalos nuevos. Saludaste cada carrito, tus sapitos, tus perros, tus títeres…

Estabas feliz de volver a tu casa a pesar de que durante las vacaciones no saliste de la piscina, le hablaste a los animales del zoológico, comiste papas a la francesa en todos los almuerzos, subiste montañas y visitaste la cueva de las estalactitas.

Me preocupa que va a ser muy, muy, muy difícil educarte, porque la mayor parte del tiempo me gustaría ser como tú.

2 comentarios:

sandra dijo...

redivino tu gordo, me lo imagino super feliz en su casita diria por fin!!! pero y las fotos del paseo...... un abrazo. que ha pasado con la matita de tu cuñada todavia existeZ!"!!!

Paula dijo...

Ayyy Angelilla, que ternura... se me aguo el ojo y todo... un abrazo de mamaaaaaa